Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.
No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.
Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.
GIOCONDA BELLI
lunes, 9 de enero de 2012
martes, 20 de diciembre de 2011
TODO LO QUE HAY QUE SABER LO APRENDI EN EL JARDIN DE INFANTES
Todo lo que necesito saber lo aprendí en la Escuela Infantil
Todo lo que realmente necesito saber sobre cómo vivir y cómo ser, lo aprendí en la Escuela Infantil. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de los títulos académicos, sino en el montón de arena del patio.
Estas son las cosas que yo aprendí:
Compartirlo todo.
Jugar sin hacer trampas.
No pegar a la gente.
Poner las cosas en su sitio.
Arreglar mis propios líos.
No coger las cosas de otros.
Decir “lo siento” cuando hiero a alguien.
Lavarme las manos antes de comer.
Tirar de la cadena.
Las galletas y la leche son buenas.
Vivir una vida equilibrada: aprender algo, pensar algo, dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días.
Echarme la siesta cada tarde.
Cuando salgo al mundo, tener cuidado del tráfico, agarrarnos de la mano y permanecer juntos.
Estar atento a las maravillas.
Recordar la pequeña semilla en el vaso: las raíces van para abajo y las plantas crecen hacia arriba y realmente nadie sabe cómo ni por qué, pero nosotros somos igual que eso.
Los peces de colores, los hámster, la tortuga e incluso la primera semilla del vaso se mueren, así que también lo haremos nosotros.
Y recuerda los cuentos y la primera palabra que aprendiste, la palabra más importante del mundo: MIRA.
Todo lo que necesitas saber está ahí, en alguna parte. Coge cualquiera de estas normas y ponla en los sofisticados términos de los adultos y aplícala a la vida en tu familia o en tu trabajo, al gobierno o al mundo y seguirán siendo verdaderas, claras y firmes. Piensa que una sociedad mejor puede ser si todos nosotros, el mundo entero, tiene leche y galletas a las tres todas las tardes y luego se echan la siesta con nosotros en las colchonetas. Y si todos los gobiernos tienen siempre como política básica colocar las cosas en su sitio y arreglar sus propios líos. Y comprobarás que continua siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cuando sales al mundo, lo mejor es darse la mano y permanecer juntos.
ROBERT FULGUM
Todo lo que realmente necesito saber sobre cómo vivir y cómo ser, lo aprendí en la Escuela Infantil. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de los títulos académicos, sino en el montón de arena del patio.
Estas son las cosas que yo aprendí:
Compartirlo todo.
Jugar sin hacer trampas.
No pegar a la gente.
Poner las cosas en su sitio.
Arreglar mis propios líos.
No coger las cosas de otros.
Decir “lo siento” cuando hiero a alguien.
Lavarme las manos antes de comer.
Tirar de la cadena.
Las galletas y la leche son buenas.
Vivir una vida equilibrada: aprender algo, pensar algo, dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días.
Echarme la siesta cada tarde.
Cuando salgo al mundo, tener cuidado del tráfico, agarrarnos de la mano y permanecer juntos.
Estar atento a las maravillas.
Recordar la pequeña semilla en el vaso: las raíces van para abajo y las plantas crecen hacia arriba y realmente nadie sabe cómo ni por qué, pero nosotros somos igual que eso.
Los peces de colores, los hámster, la tortuga e incluso la primera semilla del vaso se mueren, así que también lo haremos nosotros.
Y recuerda los cuentos y la primera palabra que aprendiste, la palabra más importante del mundo: MIRA.
Todo lo que necesitas saber está ahí, en alguna parte. Coge cualquiera de estas normas y ponla en los sofisticados términos de los adultos y aplícala a la vida en tu familia o en tu trabajo, al gobierno o al mundo y seguirán siendo verdaderas, claras y firmes. Piensa que una sociedad mejor puede ser si todos nosotros, el mundo entero, tiene leche y galletas a las tres todas las tardes y luego se echan la siesta con nosotros en las colchonetas. Y si todos los gobiernos tienen siempre como política básica colocar las cosas en su sitio y arreglar sus propios líos. Y comprobarás que continua siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cuando sales al mundo, lo mejor es darse la mano y permanecer juntos.
ROBERT FULGUM
jueves, 15 de diciembre de 2011
PARA LOS QUE AMAN
Para los que aman... y confían en Dios y la energía del Universo.
El tiempo es muy lento para los que esperan,
muy rápido para los que tienen miedo,
muy largo para los que se lamentan,
muy corto para los que festejan,
pero para los que aman,
el tiempo es eternidad.
William Shakespeare.
El tiempo es muy lento para los que esperan,
muy rápido para los que tienen miedo,
muy largo para los que se lamentan,
muy corto para los que festejan,
pero para los que aman,
el tiempo es eternidad.
William Shakespeare.
sábado, 3 de diciembre de 2011
POESIA DE ORIENTE
TAO TE KING
SIN ASOMARSE A LA VENTANA,
SE VE EL TAO DEL CIELO.
CUANTO MAS SE SALE HACIA AFUERA,
TANTO MAS PEQUEÑO ES EL CONOCIMIENTO.
POR ESO,
EL SABIO SIN NECESIDAD DE SALIR, SABE TODO.
SIN NECESIDAD DE VER, TIENE CLARIDAD.
SIN NECESIDAD DE OBRAR, DEJA TODO ACABADO.
LAO TSE (año 600 a.C.)
XLVII
SiN SALIR DE CASA SE CONOCE EL MUNDO.
SIN ASOMARSE A LA VENTANA,
SE VE EL TAO DEL CIELO.
CUANTO MAS SE SALE HACIA AFUERA,
TANTO MAS PEQUEÑO ES EL CONOCIMIENTO.
POR ESO,
EL SABIO SIN NECESIDAD DE SALIR, SABE TODO.
SIN NECESIDAD DE VER, TIENE CLARIDAD.
SIN NECESIDAD DE OBRAR, DEJA TODO ACABADO.
LAO TSE (año 600 a.C.)
miércoles, 30 de noviembre de 2011
UN PRODUCTO DEL AMOR
Profeso la religion llamada amor,
El amor es mi religion y mi fe.
Mi madre es el amor
Mi padre es el amor
Mi profeta es el amor
Mi Dios es amor
Por lo tanto soy un hijo del amor
Y estoy aqui solamente para hablarles del amor.
Profeso la religion llamada amor,
El amor es mi religion y mi fe.
Mi madre es el amor
Mi padre es el amor
Mi profeta es el amor
Mi Dios es amor
Por lo tanto soy un hijo del amor
Y estoy aqui solamente para hablarles del amor.
RUMI Poeta persa año 1200
RUMI Poeta persa año 1200
martes, 22 de noviembre de 2011
ESCRITO A MANO
por Guillermo Jaim Etcheverry
¿Cuánto hace que no experimentamos el placer de recibir una carta manuscrita en letra cursiva? La caligrafía es una habilidad humana en rápida extinción, porque ya casi no se enseña en las escuelas.
En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.
Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.
En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.
Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.
Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.
Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo.
Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.
En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.
Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en la revista Time, titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.
La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...
El autor es educador y ensayista
Muy interesante.
Propósito: Que llegue a maestros, educadores en general y -por supuesto- padres de familia con niños en edad escolar.
viernes, 4 de noviembre de 2011
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