martes, 14 de mayo de 2013

El Buscador


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...

Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada. Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:
Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años... Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- “No, por ningún familiar”, dijo el buscador. “¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?”

El anciano sonrió y dijo:

- "Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...: cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado... A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo...

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...?Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso...¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo...?¿Y la boda de los amigos?¿Y el viaje más deseado?¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido".

Jorge Bucay

miércoles, 24 de abril de 2013

Por quien doblan las campanas

Por quien doblan las campanas.
¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por alguna muerte tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,
Como si se tratara de un legendario monte, o de la casa solariega de uno de tus amigos o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta porque me encuentro unido a toda la humanidad;
Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
doblan por ti.


John Donne
poeta metafísico . 1572- 1631
Devociones para ocasiones emergentes.

jueves, 7 de marzo de 2013

Dia Internacional de la Mujer

La risa, la sexualidad y la sanación.


Es importante para la mujer su naturaleza sensorial. Esta naturaleza reacciona a los estímulos sensoriales: la música, el movimiento, la comida, la bebida, la paz, el silencio, la belleza, la oscuridad. La conciencia sensorial incluye la sexualidad, aunque no se limita a ella.
Mucho podría decirse acerca del uso y el abuso de la naturaleza sensorial de las mujeres y acerca de la manera en que ellas y los demás reprimen sus ritmos naturales o intentan apagarlos por completo. En la época moderna apenas se ha presentado atención a esta expresión sensorial de las mujeres.
Hay una aspecto de la sexualidad de las mujeres que en la antigüedad se llamaba lo obsceno sagrado, no con el significado con que hoy utilizamos esta palabra, sino con el de sexualmente sabio e ingenioso y se tributaban a las diosas unos cultos dedicados a la sexualidad femenina.
La idea de la sexualidad como algo sagrado es esencial para la Mujer Salvaje. Había en las antiguas culturas femeninas unas diosas de la obscenidad, pero el lenguaje, por lo menos en castellano dificulta la comprensión de estas diosas.
“Obsceno”, proviene del hebreo antiguo Ob, con el significado de “maga”, “bruja”. Subsisten en todas las culturas mundiales vestigios de cuentos que han sobrevivido a las distintas purgas. En ellos se nos dice que lo obsceno no es vulgar, ni sucio.
En su trabajo como psicoanalista, Clarissa comprendió que las mujeres ríen al oír los relatos de las hazañas de las mujeres, tanto reales como mitológicas, que utilizaban su sexualidad y su sensualidad para conseguir un objetivo, aliviar una pena o provocar la risa, y por este medio, enderezar algo que se había torcido en la psique. Las mujeres debían apartar, para poder reírse, todas las enseñanazas recibidas, según las cuales reírse de esa manera no era propio de una señora.
Para reír hay que poder exhalar el aire e inspirar en rápida sucesión. Se sabe por la quinesiología y otras terapias corporales, como el Hakomi, que el hecho de inspirar nos hace experimentar sensaciones y que, cuando no queremos sentir nada, contenemos la respiración. Cuando se ríe, la mujer respira libremente y, al hacerlo, es posible que empiece a sentir sensaciones no autorizadas. Comprendió, Clarissa, que la importancia de estas antiguas diosas de la obscenidad quedaba demostrada por su capacidad de soltar lo que estaba demasiado tenso, borrar la tristeza, provocar en el cuerpo una especie de humor que no pertenece al intelecto sino al cuerpo.
Hay un cuento que ilustra este concepto. El cuento de Baubo, diosa de la antigua Grecia, diosa de la obscenidad. Sólo existe una referencia a esta diosa, lo cual parece indicar que su antiguo culto fue destruido y quedó enterrado bajo la estampida de las distintas culturas conquistadoras.
Deméter, la madre tierra, tenía una hija, Perséfone que un día fue raptada por Hades, el dios de ultratumba. Hades la condujo al interior de la tierra. Deméter oyó los gritos de su hija pero no pudo encontrarla, pese a buscarla durante varios meses. Estaba furiosa, gritaba, preguntaba, buscaba en todos los parajes, suplicaba compasión pero no conseguía encontrarla.
Así, maldijo las tierras fértiles del mundo, y no hubo trigo para amasar el pan, ni ningún niño pudo nacer, ni hubo flores para las fiestas, ni ramas para los muertos. Todo estaba marchito, la tierra reseca y los pechos secos. Un día se le apareció una mujer, una especie de mujer, bailando, agitando las caderas como si estuviera en pleno acto sexual. La bailarina no tenía cabeza, sus pezones eran los ojos y su vulva era su boca. Con aquella boca empezó a contarle historias muy graciosas. Deméter sonrió, luego rió, y finalmente estalló en una carcajada. Ambas mujeres, Baubo, la diosa del vientre, y Deméter, la Madre Tierra se rieron juntas.
Aquella risa sacó a Deméter de su depresión y le infundió la energía necesaria para reanudar la búsqueda y, con la ayuda de Baubo, de Hécate y del sol Helios, consiguió finalmente su objetivo. Perséfone fue devuelta a su madre. El mundo, la tierra y los vientres de las mujeres volvieron a crecer.
Baubo procede de las antiguas diosas del vientre neolíticas, son los talismanes de las conversaciones que las mujeres jamás mantendrán en presencia de un hombre. Existía un ritual femenino del estar juntas en el que las mujeres hablan, dicen la verdad, se ríen como locas, se sienten reconfortadas y cuando vuelven a casa, todo marcha mejor. En tiempos antiguos las mujeres animaban a los hombres a ir a pescar, para quedarse sola o en compañía de otras mujeres. Es un ciclo femenino natural.
Baubo nos recuerda la idea “interesante” de que un poco de obscenidad puede ayudar a superar una depresión. Y es verdad que ciertas clases de risas, la que procede del todos esos relatos que las mujeres se cuentan, esos relatos sirven para despertar la libido. Vuelven a despertar el interés de una mujer por la vida. Desde el punto de vista simbólico “hablar por la vulva”, es hablar desde la materia prima , el más básico y más sincero nivel de verdad, desde las profundidades.
Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés.
http://www.infogenero.net/documentos/mujeresquecorrenconlos%20lobos.pdf

domingo, 3 de febrero de 2013

LA MENTE QUE JUEGA


El juego
 es la raíz de donde surge el arte; es la materia prima que el artista canaliza y organiza con todo su saber y su técnica. La técnica misma surge del juego, porque sólo podemos adquirir la técnica por la práctica de la práctica, experimentando y jugando  persistentemente con nuestras herramientas y probando sus límites y sus resistencias. El trabajo creativo es juego; es especulación libre usando los materiales de la forma que uno ha elegido.
El juego es siempre una cuestión de contexto. No es lo que hacemos, sino cómo lo hacemos.
Jugar es liberarnos de las restricciones arbitrarias y expandir nuestro campo de acción. Nuestro juego estimula la riqueza de respuesta y de flexibilidad de adaptación. Este es el valor evolutivo del juego... el hecho de que nos hace flexibles... El juego nos permite reordenar nuestras capacidades y nuestra identidad misma par poder usarlas en formas imprevistas… Un artista en ciernes puede tener las más profundas visiones, sentimientos e insights, pero sin destreza no hay arte. La variedad de requisitos que abre nuestras posibilidades expresivas viene de la práctica, el juego, el ejercicio, la exploración, el experimento. Los efectos de la ausencia de  práctica (o de la práctica con insuficiente riesgo) son la rigidez del corazón y el cuerpo, y una extensión de variedad cada vez más estrecha.La creatividad existe en la búsqueda aún más que en el hallazgo o en ser hallado. Nos causa placer la repetición enérgica, la practica, el ritual. Como juego, el acto es su propio destino. El centro está en el proceso, no en el producto. El juego es intrínsecamente satisfactorio... 

Stephen Nachmanovitch
Free Play

domingo, 20 de enero de 2013

TAO TE KING


XLVII
Sin salir de la puerta
se conoce el mundo.
Sin mirar por la ventana
se ve el camino del cielo.
Cuanto más lejos se va,
menos se aprende.
Así, el sabio,
no da un paso y llega,
no mira y conoce,
no actúa y cumple.

 LAO  TSE

jueves, 3 de enero de 2013

LA FUERZA DEL ALMA


Lo que hago, puede ser realizado por todos. Porque no soy sino un mortal común, sujeto a 
las mismas tentaciones y propenso a las mismas debilidades de los mejores entre nosotros. 
Cuando yo sea incapaz de practicar el mal, cuando no emita ninguna palabra áspera o 
arrogante (por un instante siquiera) mi mundo mental -sólo entonces y no antes y mi no 
violencia conquistarán el corazón del mundo entero.
Gandhi.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Rainer Maria Rilke


Poemas tempranos
(1899)
Ésta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con la eternidad.

Y eso es la vida. Hasta que de un ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarde silencio en presencia de lo eterno.

Berlín-Wilmersdorf, 3 de noviembre de 1897.
No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti
y te diga: yo soy
Un Dios que declara su poder
carece de sentido.
Tienes que saber que Dios sopla a través de ti
desde el comienzo,
y si tu pecho arde y nada denota,
entones está Dios obrando en ti.

Sin fecha (1898-1899).