viernes, 29 de enero de 2010

GRADIVA (“la que anda”)


Esta muestra celebra a la mujer y el papel desempeñado por ella en la historia.

Gradiva anda... a través de los siglos con su feminidad a cuestas; tratando de develar sentimientos, su ser exuda poesía, matices, música… su paso es cadencia, vida.

Mirada de mujer bien distinta a la del hombre, mezcla de sangre y silencio. Gradiva es la que avanza desde los tiempos de Plinio el Viejo, por sendas diversas.

Es la que transita caminos de espinas.

Es esa voz interior que en su andar va recogiendo ecos de otras voces sin perder originalidad; contemplando el alma humana, conectándose con el Universo.

Gradiva persuasiva, derriba muros pétreos y etéreos, y va al encuentro de su propia esencia: construye puentes hacia una experiencia liberadora; su corazón palpita entre éxtasis y agonías.

Gradiva camina, por ella y por todas. Hacia un renacimiento de su género. Acunando esperanzas, transmitiendo la riqueza que el mundo representa como herencia, e invitando al encuentro con nuestra cultura en particular.

Es eros y tánatos. Es tierra, luna, tempestad, calma.

Anda, Gradiva. Es ella, soy yo, sos vos. Caminemos juntas.



Álbum de Gradivas


María Montessori

Iea de Cicico

Sofonisba Anguissola

Procesa del Carmen Sarmiento

Sor Josefa Díaz y Clucellas

Dolores Mora de la Vega

Alfonsina Storni

Ma. Paciencia Grenón

Virgina Woolf

Juana Manuela Gorriti

Raquel Forner

Victoria Ramona Rufina Ocampo

La monja Ende

Artemisia Gentileschi

Simone de Beauvoir

Leonie Mathis

Friducha

Maria Meleck Viva

Griselda Pollock

Teresa de Calcuta

Hellen Augusta Karlsson

Rosa Teodora Peretti

Alejandra Pizarnik

Tina Modotti

Hellen Keller

Cecilia Grierson

Alicia Moreau de Justo

Cristina de Pisa

Elda Massoni

Tamara Lempicka

Maria Callas

Alma Mahler

Filomena Rinaldi

Norma Scarafía

Jean Austen

Jacqueline du Pré

María Elena Walsh

Rosario Quispe

Mercedes Sosa

Chiara Lubich

Eva

Camille Claudel

María

Edith Piaff

Sara Fascio

Sor Juana Ines de la Cruz

Hildegarda de Bigen

Aristate

Timarte

Guda

Zaha Hadid

Concepción Bertone

Florencia Locelso


miércoles, 20 de enero de 2010

Yo me nazco

Yo me nazco, yo misma me levanto
organizo mi forma y determino
mi cantidad, mi número divino,
mi régimen de paz, mi azar de llanto.
Establezco mi origen y termino
porque sí, para nunca, por lo tanto.
Soy lo que se me ocurre cuando canto.
No tengo ganas de tener destino.

Ma.Elena Walsh

viernes, 8 de enero de 2010

La mujer que camina

La mujer que camina delante de su sombra.
Aquella a quien precede la luz como las aves
a las celebraciones del solsticio.

La que nada ha guardado para sí
salvo su juventud
y la piedra engarzada de las lágrimas.
Aquella que ha extendido su pelo sobre el árbol
que florece en otoño, la que es dócil,
a las insinuaciones de sus hojas.

La mujer cuyas manos son las manos de un niño.

La que es visible ahora en el silencio,
la que ofrece sus ojos al animal oscuro que mira mansamente

La que ha estado conmigo en el principio,
la mujer que ha trazado
la forma de las cosas con el agua que oculta.


Basilio Sanchez

lunes, 21 de diciembre de 2009

Las palabras

Las palabras que no decimos
se acumulan como polvo en nosotros,

Las palabras que no decimos
son como el agua ausente que se vuelca
sobre su propia ausencia

Las palabras que no decimos
inventan catástrofes y escapan,
y aún en su evasión las oprimimos.

Concepción Bertone

domingo, 20 de diciembre de 2009

Para compartir


Detras de nuestros ojos
hay otros ojos
que miran los objetos
detras de los objetos.

No hay señal que denote
esta breve intromision en lo prohibido
estas fugaces migraciones
de un cuerpo en otro cuerpo.

Pero no te confies:
la mirada mas secreta
puede no alcanzar nunca
a sorprender tu ojo.

Ana María Cué

sábado, 5 de diciembre de 2009

Para compartir


Arar la tierra.
Arar su corazón abierto para recibirnos en la muerte
y la generosidad de su lomo que soporta las pisadas.
Todo le pertenece:
el pensamiento que se elbora sobre su piso,
el alumbramiento,
el adios.
Amarla con su polvo volátil y pegajoso,
sus misterios indestructibles
y su osadía diaria de sombra y luz.
Pero la niebla,
la niebla es tan espesa.
Termina siempre cubriendo la fragilidad de la infancia.
No hay memoria de espumas. Solo se retiene el asombro
y la última gota de ternura.
Elda Massoni

domingo, 15 de noviembre de 2009